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La presente reflexión surge a partir de la gran cantidad de lluvia que recientemente azotó a la República Dominicana y que de alguna manera u otra, todos recordaremos.

 

En un libro que tuve la oportunidad de revisar en el 1999, cuando me disponía a trabajar con la proposición de un enunciado de propósitos y valores para la empresa que brindaba mis servicios en aquel entonces, vi datos que vienen hoy día a mi memoria como anillo al dedo.

 

Recuerdo que el autor, de quien no recuerdo ahora mismo su nombre, refería que, si bien era cierto que la declaración de propósito o Misión respondía a la pregunta “¿Para qué existe el negocio?, y la Visión, la de “¿Cómo deseo ser visto por los consumidores, empleados y accionistas al pasar del tiempo?, indicaba que una de las cosas más difíciles de definir eran los valores corporativos de la empresa.

 

Según aquel autor, los valores no son una cosa para necesariamente exhibirla todos los días ni a cada momento.  Cristalizan su sentido del ser, cuando son puestos a prueba... a lo que yo agregaría, que esa prueba es igual a la prueba a que se somete el impermeabilizante de tu casa en situaciones de incesante lluvia.

 

Valores y Filtraciones en el Techo

No todos los días llueve, pero ciertamente algunas lluvias pueden ser continuas por más de un día completo y dependiendo del buen o mal trabajo que se haya hecho en el techo, recordaremos a la compañía impermeabilizante con una sonrisa con “una cara de malos amigos”.

 

Cuando te cubren, desde afuera todo el techo con esa sustancia especial, te dices a ti mismo: “Ya no habrá agua que penetre mi techo”, algo así parecido a cuando dices que tus valores son la honestidad, la puntualidad, la discreción, el trabajo en equipo, el respeto por las ideas ajenas y un largo etcétera que en algún momento se te pondrá a prueba... algo así como cuando hay mucha lluvia.

 

Pero esos valores a los que te referías comienzan a empañarse cuando a tu techo asoman unas gotas.  A esas filtradas gotas las comparo entre muchas otras, con tu actitud de tomar material de la oficina para asuntos personales, cuando te haces el muy ocupado para evitar trabajar junto al nuevo asistente, o simplemente un día te das cuenta que te has traído lápices de la oficina y ni siquiera intentas devolverlos.

 

Es por ello que nuestros valores, los que definamos para nosotros y nuestros hijos, tenemos que defenderlos a toda costa, evitando esas gotitas en el techo que ponen a otros a dudar de si verdaderamente “el trabajo de impermeabilización fue concluido de manera confiable”.

 

 

Preguntas de Reflexión:

1.       ¿Estas considerando actualmente una oferta que pondrá en evidencia tus valores?

2.       ¿Te atreverías a pasar la prueba del impermeabilizante en tu trabajo o lugar de estudio?

3.       ¿Cuándo fue la última vez que algo que te sucedió te hizo re-pensar en tus valores?

4.       ¿En algún momento ha pesado más tu supervivencia económica o la permanencia en algún puesto de trabajo que tus propios valores?

 

 

“Espejos y Música” es un espacio para reflexionar sobre nuestra realidad viéndonos continuamente en el espejo de la realidad de otros.  Es producido por Mario Grullón Damián, quien es además Consultor de Marketing.

 

Esta publicación es auspiciada por Quspide, S.A. y sale los martes exclusiva para suscriptores y amigos de la prensa escrita y digital.  Esta publicación y otras reflexiones se encuentran disponibles en la dirección http://mi.verizon.net.do/mfgrullon/espejos.htm.

 

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