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En abril del 2002, quizá
alguno de ustedes lo recordará, basé mis líneas en las relaciones de pareja y
ventanas que se cierran frente a ellos para evitar una fluida
comunicación. Veamos:
“Las relaciones entre dos seres humanos se componen de una pared entre uno y otro, y ella, la pared, tiene tantas ventanas como aspectos de nuestra propia vida que compartimos con la otra persona”. Por ejemplo, si siempre que vas a clase, te toca sentarte cerca del mismo muchacho y entre él y tú sólo ha habido cierto intercambio de objetos como sacapuntas, gomas de borrar, etc. la única ventana que hay abierta entre ustedes es ese “espacio” en el cual hay la oportunidad de asistirse en estas necesidades, hasta que uno de los dos rompa el hielo y se disponga a abrir “una nueva ventana”.
En esta oportunidad, me
propongo presentar mi idea de que la comunicación, tanto entre parejas como
entre compañeros de trabajo, y aún la gente común en general, tiene un
peligroso enemigo que quizá mientras lees, sientas que estoy hablando de
alguien que conoces.
Comunicación, block tras block
En el principio de los años
ochenta, el Banco Hipotecario Dominicano (Hoy Banco BHD), tenía un comercial en
televisión con una canción interpretada por Expedy Pou que decía más o menos
así: “años de días y noches interminables, sueños de madrugadas despiertas,
tan lejanos y tan cerca... yo que soñé con hacer un condominio, con elevarme al
cielo, block tras block, ahora ya no es un sueño y aquello que soñé muy pronto
lo veré, gracias al BHD”... lo recuerdan?
Es justamente el símil que quiero usar para ilustrar cómo nuestros
prejuicios sobre alguien son el principal obstáculo para una verdadera y
fructífera comunicación interpersonal.
Descalificamos a la gente antes de hablar y mientras nos van- por
ejemplo, dando un consejo- levantamos una inmensa pared, block tras block hasta
llegar a la estatura que me permita oírle, pero no hacerle el más mínimo caso.
¿Han oído el colmo de un prestamista?: “prestar atención sin ningún
interés”, es lo que hacemos con esa gente que nos propone cambiar nuestras
ideas, un nuevo proyecto o su nuevo plan de vida para los próximos años, sin
evaluar que evaluemos que algunos elementos de su propuesta pudieran
favorecernos.
Es quizá esa idea que no deseo escuchar, la pieza de dominó que me falta
para comenzar a derribar obstáculos menores hasta llegar a un gran
objetivo. Razón suficientemente válida
para escuchar una idea de alguien hasta el final, por descabellada que parezca.
¿Han escuchado la fábula de porqué la avispa no hace miel?
Cuenta la historia que la avispa era un tanto desesperada, contrastante
con la calma de la abeja. Un día la
avispa decidió preguntar a la abeja cómo hacer miel, la abeja se tomó tiempo
para responder y mientras le decía “bueno, tú tienes que hacer un panal...” la
avispa se fue gritándole, ya, ya sé. Es
por eso que la avispa aunque sabe hacer panales, estos no contienen miel. Moraleja: El prejuicio y la desesperación no
te dejan escuchar el mensaje y sacas tus propias conclusiones para al final
hacer un disparate.
En el caso de las relaciones de pareja, es difícil para ellos volver a
resurgir de las cenizas si no hace su aparición ese excelente demoledor de
blocks: el perdón. Es perdonar lo que
permite a las parejas recuperar el camino perdido y la confianza
traicionada. Haz la prueba, escucha a alguien
a quien por definición no les respetas sus ideas y nota cómo mientras él o ella
habla, va levantándose la pared del prejuicio para que no le escuches.
Son los prejuicios, los que te hacen tomar una decisión equivocada,
porque creíste que mientras decía amarillito es “amarillo pollito” y no
otro.
Ya no sólo el emisor, el receptor, el canal, el medio y el mensaje
intervienen en la comunicación. Hoy los
prejuicios son esa alta pared que necesitamos saltar para encontrarnos con el
mensaje que nos espera al otro lado. Un
mensaje que luego de analizarlo a la luz de nuestros referentes, podemos
simplemente aceptar o rechazar con firmeza y sin lastimar el autoestima del
otro.
Preguntas de reflexión:
1. ¿Identificaste
el personaje principal de tus prejuicios?
2. ¿Qué
tan alta es tu pared? ¿De cuántos bloques?
3. ¿Eres
de los que sólo hace panales?
4. ¿Aun
no perdonas lo suficiente como para bajar esa pared?
5. ¿Tienes
paredes altas y sólo algunas ventanas para abrir?
“Espejos y Música” es un
espacio para reflexionar sobre nuestra realidad viéndonos continuamente en el
espejo de la realidad de otros. Es
producido por Mario
Grullón Damián, quien es además Consultor de Marketing.
Esta publicación es
auspiciada por Quspide, S.A. y sale los martes exclusiva para
suscriptores y amigos de la prensa escrita y digital. Esta publicación y otras reflexiones se encuentran disponibles en
la dirección http://mi.verizon.net.do/mfgrullon/espejos.htm.
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