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La semana pasada iniciamos la presentación de tres comentarios sobre la música de hoy día, con el título “Afinando los Gustos”.  En la primera entrega tocamos lo relativo al Rock and Roll, su historia y su vinculación con la adoración pagana.

 

En esta compartimos con nuestros lectores una serie de comentarios extraídos (y modificados para una lectura más ligera) del Editorial Bautista Independiente  sobre la música de adoración cristiana, que por muchas razones se está viendo afectada por las corrientes de ritmos de los nuevos tiempos.

 

Afinando los Gustos, II

La editorial que replica el artículo al que hoy hacemos mención, sostiene que “no cantamos por mero impulso”, que la música de adoración debe estar sustentada en la exaltación, pero nunca en el placer humano.  Además cita a Romanos 12 para prevenir la penetración en la iglesia de música que no sea agradable a Dios.

 

Haciendo clara alusión al Jazz, como expresión de desorden y de caos, el artículo señala que este tipo de música no debería estar dentro de las iglesias, aunque no están cerrados a la posibilidad de música en alto volumen y de gozo espiritual.

 

Antes de continuar, un poco de cultura general sobre el Jazz:

 

En el principio (1885-1922) está el blues, las canciones de trabajo en las plantaciones de algodón o worksong; la comedia y el vodevil; la marginación del negro hasta denigrarlo en espectáculos atrozmente racistas y burlescos, intentando alargar la figura del "Tío Tom". La música no era jazz y sí, una mezcla desordenada de ritmos y sonidos (los rag, las pianolas, etc) que algunos blancos imitaban con algún éxito. Desde el último cuarto del siglo XIX, el jazz estaba, incubándose en Louisiana (Nueva Orleáns).

 

 

Con el argumento de que no todos los estilos musicales son válidos en las iglesias, la Editorial indica:

 

Cada estilo de música tiene un lugar.  No se toca cualquier música en los funerales, "La Cucaracha" en una boda, ni música de Mendelssohn en un juego de pelota. La ignorancia de un idioma, por ejemplo,  puede ser peligrosa; un turista puede inocentemente decir palabras obscenas en un país extranjero al suyo, pero siempre hay la posibilidad de que alguien entienda lo que realmente significa lo que dijo. Un músico en la iglesia podría, a través de su música, cambiar a los oídos de la gente, el mensaje de Jesús, pero algunas almas sensibles sabrán lo que él hizo”.

 

Mientras que el Antiguo Testamento contiene toda una literatura de adoración a través de la música, el Nuevo Testamento dice muy poco de ella.  Se leen cantos en el evangelio de Lucas y en el Apocalipsis, pero los versículos del Nuevo Testamento que se refieren a la música se pueden resumir a unos pocos. Basándose en ello, algunas iglesias de Zurich han  descartado por completo la música en la iglesia.  Mientras tanto, en otras latitudes, se ha hecho de la música un elemento importante en las actividades religiosas.

 

De los cantos en el Apocalipsis todos enfocan a Dios y al Cordero, y ninguno enfoca a los cantantes. Podemos tener la impresión de que cualquiera que sea la belleza de la música celestial, el cielo le presta poca atención a las rendiciones artísticas. ¿Es esto cierto?.

 

La música del Nuevo Testamento puede causar placer, pero no está diseñada para entretener. Podemos imaginarnos el gozo de los ángeles por el canto de los veinticuatro ancianos, pero no podemos decir realmente que los ancianos entretuvieron a los ángeles con estos cantos.

 

Si la música es para instruir, se requiere más de los músicos. Los músicos de la iglesia deben ser algo más que meros artistas. Ellos deben tener conocimiento de la teología si han de instruir a otros. Además necesitan entender la teoría y la filosofía de la música. Ya tenemos suficientes artistas, maestros de ceremonia y técnicos. Pero hay escasez de personas capaces de enseñar y exhortar con salmos, himnos y cánticos espirituales.

 

Si es apropiado que la música comunique algo permanente, como contraste a lo verdaderamente contemporáneo, pero a la luz de Romanos 12:2 parecería cuestionable que lo contemporáneo tenga cabida en las iglesias cristianas. Si se aceptara todo tipo de música en las iglesias, ello quizá sería un desafortunado precedente para que la gente practique lo los valores que ellas promueven el resto de la semana, cuando han salido del recinto sagrado.

 

Fuente: http://www.ebi-bmm.org/

 

“Espejos y Música” es un espacio para reflexionar sobre nuestra realidad viéndonos continuamente en el espejo de la realidad de otros.  Es producido por Mario Grullón Damián, quien es además Consultor de Marketing.

 

Esta publicación es auspiciada por Quspide, S.A. y sale los martes exclusiva para suscriptores y amigos de la prensa escrita y digital.  Esta publicación y otras reflexiones se encuentran disponibles en la dirección http://mi.verizon..net.do/mfgrullon/espejos.htm.

 

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